¡TOMA AMBIENTAZO!

Trucos para crear un buen ambiente

Hola mis curiosos. Vamos hoy con un tema interesante que nos puede servir y mucho. Ya sabemos que las visitas no dependen exclusivamente del menú, ni del precio, ni de las características del local, como así tampoco de la atención por sí sola. Esto es un trabajo de equipo y el éxito será el resultado de la correcta combinación de todas esas cosas… y algo más. La oferta de la carta es importante, pero es la sala la que da personalidad al restaurante. Y aquí vamos a hablar de ese “no sé qué” especial que rodea y complementa a un buen plato, que hace que la gente nos elija y desee volver. Mirar, hace poco leí un artículo de un absoluto genio que me encanta, donde categorizaba:

“La comida es el cuarto motivo para ir a un restaurante. El primero es la bienvenida; el segundo, el ambiente; el tercero, la decoración”

Ferrán Adriá

Atención a la ecuación resultante: bienvenida + decoración x comida = ambientazo

Es en la sala de los locales hosteleros, donde él sitúa la próxima revolución en la gastronomía. Y me encantó porque yo hace 20 años que digo que el día que Ferrán hable de la importancia de los camareros realmente empezará el equilibrio entre cocina y sala.

De la bienvenida y la decoración ya hemos hablado ampliamente (te relinkeo éste),  pero tomando este comentario de Ferrán -con el que no podría estar más de acuerdo- y permitiéndome elaborar un poquito más sobre ello, vamos a analizar qué es y cómo se logra ese súper ambiente. La decoración es mucho más que el lugar en sí, porque también comprende cosas no materiales, como la iluminación (aprovechando al máximo la luz natural), la música (no demasiado alta, que permita a los comensales charlar), los perfumes ambientales (no demasiado fuertes, que no enmascaren el trabajo de cocina). Todo hace al AMBIENTE.

Bienvenidos al “buenrollismo”

Amigos, esto es un arte, y para conseguirlo nos serviremos de muchas otras artes, con las que tendremos oportunidad de brillar. A sacar los talentos pues, cada cual el suyo, y aprovechar para expresarse porque aquí lo podemos usar todo. Que te gusta el feng shui, los colores, la iluminación; genial; que te gusta más la música, los aromas o los accesorios, pues perfecto. Lo que sea para impactar positivamente los sentidos de los que nos visitan, todo suma a la hora de ayudar a nuestros clientes a estar más a gusto en nuestro establecimiento.

A ver, un poquito de  orden

Pero, cómo ordenamos tanto talento para ser más efectivos. Según la PNL existe un baremo general que agrupa a las personas por el canal que más usan para comunicarse. Unos somos muy visuales, otros muy auditivos y otros muy cinestésicos. (Ya lo sé, esto suena raro: el cinestésico es aquel que se deja seducir por las texturas, le gusta tocarlo todo, se fija mucho en los sabores, olores, y todo lo que le aporte sensaciones). Si bien en cada momento habrá un canal predominante y no siempre será el mismo, a la hora de comunicarnos con los clientes, podemos apoyarnos en un estudio que dice:

  • El 35% de las personas son VISUALES
  • El 12 % de las personas son AUDITIVAS
  • El 53% de las personas son CINESTÉSICAS

Así, ya podemos orientar nuestras estrategias creadoras de ambiente, más hacia las texturas, los colores, la iluminación y los perfumes, que a la selección musical o los accesorios, por ejemplo.

Truco para crear comodidad psicológica

¿Cómo comunicar según el perfil? Después de detectar si la persona es visual, el anfitrión perfecto hará cosas como utilizar un tono de voz ligeramente más elevado y usar expresiones muy visuales en la descripción de los platos, hacer movimientos vitales o señalar cosas con las manos y mostrarlas, incluso señalar con ellas los ojos puede funcionar.

En el caso de los auditivos: utilizar una voz sin inflexiones, expresiones como “música para mis oídos” “oye/le escucho”. Pocos movimientos y nada estridentes o llevar mis manos a mis orejas podrá llamarles la atención.

El más extendido es el cinestésico y por lo tanto el que más juego nos dará: nuestra voz con inflexiones hacia abajo, casi susurrando. Sonreír,  hablar quedo y suavemente. Suavidad también en los movimientos. Las manos como acariciando. Utilizaremos palabras como “sensibilidad”, “olor”, “amor”, ”amistad”, “seducir”.

Como habitualmente comunicaremos para más de dos personas, podemos simplificarnos la tarea haciendo que la mitad de nuestro lenguaje sea cinestésico y la otra mitad visual.

Qué bien se está aquí

Entonces, el ambiente para mí sería el resultado de combinar un buen trato, con una buena decoración. Es decir, tendríamos dos elementos: uno intangible y otro tangible.

Pero, si en un escenario lo más importante -lo que dará vida a la obra- serán los actores, en nuestro ambiente lo más importante serán los anfitriones. Estamos hablando de PERSONAS.

Y es en lo intangible donde está el tema a dominar: cómo estás tú por adentro. Si no estás bien -y por lo tanto no proyectas una buena energía- será en ti mismo en donde has de abordar cambios estructurales (no en la decoración, ya que nuestros espacios son una extensión de nuestra psicología): en tu actitud, en tus creencias, en tu comportamiento.

El ambiente lo hacen principalmente las personas

Entonces el factor más importante será el estado mental/emocional/actitud de quienes están interactuando en el escenario, es decir, los clientes y los que les atienden. He aquí nuestra responsabilidad y también nuestro poder. Quizá no puedas hacer nada para cambiar algo que no te guste de la decoración, pero la impronta de amabilidad en la que eres perfectamente capaz de envolver a los clientes que nos llegan, depende exclusivamente de ti; y es gratis.

Conclusión

El que creas el ambiente eres principalmente tú, la decoración, la música, los aromas, deben ser sólo un apoyo. (Si nos recostamos en las apariencias apostándolo todo a la decoración y nos olvidamos de la formación del personal, los clientes no volverán sólo por una lámpara súper original, maravillados por cómo la luz LED recorta su perfil en Instagram). Es una suma de factores lo que nos hace regresar a un local y recomendarlo, y una de las principales es cómo te han atendido. Es curioso porque es precisamente una de las cosas que menos se ve pero que más peso tienen.

Recuerda: para proyectar eso, primero tienes que estar bien tú. Si estás agobiado, frustrado o deprimido, los clientes lo notarán, y si estás positivo, contento y entusiasmado, también lo notarán. Y la gente naturalmente quiere estar cerca de los que están bien.

Muchas gracias por leerme y hasta otro post amigos.

Xavi Iglesias

La sala la hacemos todos y todos hacemos de cliente.

 

Artículo fuente: https://www.elprogreso.es/articulo/sociedad/ferran-adria-%C2%ABla-comida-es-cuarto-motivos-ir-restaurante%C2%BB/201811161251591344580.html

Libro fuente: “Espresso para ti” (coming soon)

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