Parar

 

Hola, queridos amigos, colegas, alumnos y lectores que me seguís incondicionalmente.

Hoy, dentro de este escenario tan especial que nos ha tocado vivir, quiero sumarme a tantas reflexiones bonitas que circulan por las redes sociales.

En la sociedad de la productividad sin pausa, en la que corremos detrás del “hacer más, crecer más o conseguir más”, de repente se nos impone una parada forzada. A contar las horas de un tiempo al que le hemos quitado valor, porque solo lo medimos en retribución de algún tipo. ¿Acaso olvidamos incluir el “ser” en la fórmula del “tener-hacer”? ¿Acaso sabemos cómo usar nuestro tiempo sin un fin específico? ¿Será que nos viene bien para “curarnos” del descontrol?

Perspectiva

Esta situación es al mismo tiempo complicada e interesante, porque cada uno lo está viviendo de forma diferente. Para los que tenemos niños, el tema no va de cómo llenar la cantidad de tiempo que ahora tenemos ‘libre’, sino de cómo dotarlo de calidad. Yo estoy viviendo un gran acercamiento con mi mujer y mis dos leones llenos de energía, y me doy cuenta de que es algo que aprecio muchísimo.

Stop

En cuanto al trabajo, nuestro sector está inactivo estos días: nosotros también damos un paso atrás para colaborar con la salud y la responsabilidad social. Estamos viviendo una realidad que nunca pensamos que íbamos a ver: los hosteleros con la persiana bajada hasta nuevo aviso.

Es cierto. Nos sentimos raros estando parados porque siempre hemos sido uno de los colectivos con más actividad. Y ahora, sin turistas, sin ‘cañas’ después del trabajo, sin comidas, ni ‘cafelitos’ que nos acompañen en nuestra socialización, ¿qué hacer? ¿Significa esto que ya no sabemos quiénes somos? No, sólo significa que nos han “puesto a macerar”. Que había cosas que necesitábamos cambiar y otras tantas sobre las que reflexionar. Como si se tratara de una oruga dentro de su crisálida antes de transformarse en mariposa, así estamos ahora en nuestras casas. Algo se está gestando.

Transformarnos

Para mí, el tema no va tanto de lo que está pasando, sino de cómo estaremos cuando haya pasado. Porque seguramente no volveremos a ser los mismos después de esto. Van a haber cambios.

¿Y esto será bueno? Dicen que de todo se aprende, así que os animo a ver el lado positivo, también en esta ocasión. Si observamos la naturaleza no para de cambiar, de adaptarse, de transformarse. ¿Por qué no hacemos lo mismo? Hace tiempo que hablo en mis artículos, en las charlas, en mi libro Espresso para ti y en los talleres de liderazgo S.E.N.T.I.R. de un cambio de paradigma a nivel global y ahora estamos en pleno punto de inflexión. Vamos a ‘cocrear’ un mundo nuevo, uno mejor, más armonioso, justo y compasivo. Ahora es cuando vemos que todo se vuelve vital. El modelo frenético que llevábamos no era sostenible y la vida nos muestra un nuevo camino. ¿Seremos capaces de cambiar el chip?

Agradécelo y aprovéchalo

Piensa en las cosas positivas que te aporta el hecho de parar. ¿Te acuerdas de cómo nos quejábamos del ritmo loco que llevábamos, rezando por tener más tiempo? Pues ahora tenemos todo el tiempo del mundo, y la oportunidad de aprovecharlo para hacer lo que mejor nos siente. Descansar; estar con los nuestros o con nosotros mismos; cocinarnos sano y rico; hacer ejercicio y estiramientos; leer ese libro que teníamos postergado; hacer siestas; ver películas; o simplemente no hacer nada: estar en silencio y disfrutarlo.

¿Qué puedo aportar yo?

Ha llegado la hora de involucrarnos a tope y poner nuestro granito de arena. Ahí va el mío: ahora que estáis en casa devorando libros que dejabais para las vacaciones, yo sumo ofreciendo el mío a mitad de precio. Si compras “Espresso para ti” durante estas semanas de confinamiento, puedes hacerte con una copia con 50% de descuento y recibirlo en cuanto recuperemos la normalidad, ¡a sólo diez euros! Además de este súper descuento, de los beneficios obtenidos con tu compra voy a destinar una buena parte a las familias más vulnerables, así con tu aportación estarás llegando a personas que lo necesitan. Gracias por ayudarme a ayudar.

Conclusión

A modo de despedida, justo para nosotros, quienes detrás de las barras ejercemos orgullosos nuestro rol de bandejas y pajaritas, se dejan oír canciones preciosas que parece que nos llaman:

 

“Tal vez escondernos sea la forma de encontrarnos otra vez, desde lejos tan

unidos empujando al mismo sitio, volveremos a juntarnos, volveremos a

brindar, un café queda pendiente en nuestro bar…”.

 

Haz todo por vivir intensamente y dar lo mejor de ti a los demás. Cuídate y disfruta.

Gracias y hasta otro post, amigos.

 

Xavi Iglesias

Un enamorado del café y del servicio en sala.

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