Págala con tus empleados, arruinado pero a gusto

10 errores que te llevan a la ruina

Hola amigos, muy feliz viernes para todos, ¿listos para desconectar? (no sé por qué se supone que los viernes han de ser más felices que los miércoles, si en hostelería el sábado y el domingo son nuestros días más activos, jaja). En fin, para despedir la semana retomamos nuestra dinámica de “hacerlo divertido”, con la IRONÍA como recurso.

Vamos pues con un artículo para empresarios, maîtres, camareros y cocineros, imaginando al peor posible de los JEFES. Aquellos empresarios que parecen buscar con ansia liquidar todas sus posibilidades de prosperar en el negocio. Atención al aprendizaje.

“Hay veces que la vida nos pone al lado de ciertas personas, sólo para que aprendamos todo lo que NO hay que hacer”

Disfruta, ríete y aprende a no tomarte las cosas tan en serio. Vamos allá.

10 consejos para arruinarte gestionando un restaurante

1.- EL LOCAL (o sea, lo de menos):

A ver, primero necesitaremos un local para nuestro restaurante. Con lo cual el primer consejo para comenzar a arruinarse rápidamente es: “No te compliques”. Apáñate con un local cualquiera, algo barato, uno de esos que ya se han traspasado mil veces. No mires el estado en el que está, ni la licencia, ni la ubicación, ni los metros; y ni hablar de hacer reformas, el local está muy bien así como está, se limipia y ¡a hacer dinero!

2.- QUE SE VEA CHICHA (pero compra barato):

Luego necesitaremos llenar ese local y dotarlo de una oferta atractiva. Tema materias primas para nutrir el local: da igual la calidad, la premisa es sacar el máximo beneficio con la mínima inversión. Piensa que un kilo de café normalito vale 5 euros y de ahí ya te salen como 100 cafes, así que para la comida utilizaremos el mismo criterio. No controles las compras de la cocina, ni las bebidas, deja que los camareros hagan las listas, las compras y firmen los albaranes. Delega al máximo y tú a lo tuyo, tómate una cervecita con aire de importancia en la terraza, que para eso eres el jefazo.

3.- LA POLÍTICA DE PRECIOS (esto sí que es ganar/ganar)

Precios de la carta, precios del menú: tirando alto, pero elaborado con productos cutresillos, seguro que nadie nota la diferencia, hay que aprovechar que la mayoría de la gente hoy en día tiene eso que se denomina: “paladar químico”. Lo único que tenemos que hacer es llenar la carta de nombres artísticos incomprensibles, que se vea glamour y apuntar a ese tipo de clientela que no mira el precio, que suelen ser los mismos “sin paladar” que comentábamos antes. Si es que cuando se tiene don de gentes…

4.- ELIGIENDO AL PERSONAL (lo barato sale… pues eso: barato)

Atención al consejo: el truco está en formar una plantilla no profesional, contrata lo que yo llamo “personal de guerra”: resultón y sobre todo barato. Gente sin mucha experiencia, o ninguna, jovencillos de prácticas; eso sí, que sean guapos (si después no saben llevar una bandeja, o no les apetece atender bien a los clientes, no importa, todo el mundo sabe que los clientes compran con los ojos y que lo más importante en esta vida, es la imagen). Lo que me lleva al siguiente consejo:

5.- LA FORMACIÓN (que no, y te explico por qué)

Si el tema del personal ya no es importante, mucho menos lo será eso de enseñarles. Vaya desperdicio. Olvídalo. No gastes en formación, es dinero tirado, tú lo pagas y cuando el camarero esté mejor preparado lo primero que va a hacer es largarse a trabajar a otro sitio donde le traten mejor. Te lo mereces por darle recursos y herramientas para crecer profesionalmente, y encima gratis. Mantén los perfiles bajos. Da igual si no hablan ni papa de inglés, después de todo nuestro perfil es más nacional, así que lo único que hay que aprender a decir bien en inglés es: guiris go home.

6.- LOS SUELDOS (bajos, y si protestan, quédate con las propinas)

Elemental: se paga el sueldo mímimo, aprovechando que en nuestro querido país es baratito y, por supuesto, todo con la promesa de jugosas propinas que complementan el sueldo fácilmente. Mira que conveniente, una parte del sueldo se la pagan los clientes. Ya sabes, la propina no es para motivar ni para premiar, es para abaratarte la mano de obra. Si después ellos no saben ganársela porque están amargados es culpa de ellos. ¡Si es que todo son beneficios!

“Un empleado explotado podría inclinarse a pensar que hay una manera de compensar lo que le das, con lo que cree que merece: y es robándote”

7.- LOS NIVELES DE MOTIVACIÓN (¡otra tontrería más!)

A quién le importa si el trabajador está o no contento, qué tendrá que ver. El empleado hace el trabajo por el que le pagan y después se va a su casa y ya está. Luego si el sueldo que percibe se va íntegro en gastos fijos y no puede comprarse ni un par de calcetines de segunda mano es su culpa por esperar a que lo que le motive sea el sueldo. El entusiasmo por la vida ya se sabe que se encuentra en cualquier lado, menos el trabajo, yo no inventé el mundo.

“Qué prefieres: un camarero enfadado o uno simpático que se lleve 5 euros al día”

8.- EL HORARIO (tú déjate ver y ve haciendo)

Si no tienes muchas ganas de estar 12 o 13 horas (mínimo) detrás de la barra, ya que es muy sacrificado, lo mejor es poner un par de chicos de buena presencia, trabajadores y bien dispuestos (por turno), más un cocinero, un ayudante (por turno) y, como tampoco querremos ser el que limpie la suciedad ajena, también una limpiadora y un fregaplatos. Dos o tres veces al día, mas o menos a las horas que coinciden con las comidas, nos dejaremos caer por allí, y desde la mesa de la terraza daremos unas cuantas órdenes, así con mucha contundencia, poniendo por supuesto el énfasis en lo que está mal, y no olvides hablar alto y apuntar con el dedo (esto último queda muy guay).

9.- LLÉVATE MAL CON TU COCINERO (atención a la estrategia)

Cabrear a una persona que lo tiene muy fácil para provocarte una indigestión explosiva, seguro que no es una muy buena idea. Pero no se te ocurra subirle la autoestima o hacerle sentir valorado. Cámbiale los platos cada dos por tres. Si haces un comentario acerca de una de sus creaciones, jamás digas nada positivo al respecto, a ver si se sube el caché. Si algo está buenísmo y no quieres demostrarlo di algo aleatorio con cara de desinterés, en plan “le falta sal” y hazte el interesante. Así es como se consigue un cocinero fiel hasta los tuétanos, uno que rechace toda oportunidad de irse a trabajar con otro.

10.- PREDICA CON EL EJEMPLO (esto sí que es un líder)

Permanece el menor tiempo posible en el negocio, y siempre que vayas lleva a tus amiguetes para que te acompañen y se tomen unas copas a tu salud, y ya puestos invita una ronda a todos los que estén en el bar (al fin y al cabo esto es bueno para promocionar el negocio y tener contenta la clientela, ¿no?).

Tú ya pones la pasta, tus empleados son los que tienen que trabajar y sacar el negocio adelante, faltaba más, deja que ellos lleven el negocio y tú relájate, que en menos de lo que canta un gallo conseguirás tu objetivo:

¡GESTIONAR UN RESTAURANTE Y HUNDIRTE EN EL INTENTO!

Conclusión

Si sigues a rajatabla estos consejos serás capaz, no solo de perder todo lo que tienes, sino además ganarte unos cuantos enemigos, y una fama tan mala que nadie querrá trabajar contigo. Ya existen los foros de clientes con rankings de restaurantes, por qué no puede aparecer uno creado por trabajadores con “locales donde NO te interesa dejar tu currículum”.

Post/data: A tí qué te parece:

“todo parecido con la realidad es pura casualidad”, o más rollo…

“apenas una pequeña exageración de lo que te puedes encontrar”.

Jaja, a portarse bien amigos, que todo lo que decimos y hacemos en la vida, se nos devuelve.

Un abrazo y buen fin de semana.

Xavi Iglesias
La sala la hacemos todos, y todos hacemos de cliente

Sin comentarios

Dejar un comentario

Conozcámonos.

¿Quedamos?

Si estás de acuerdo con mi filosofía y crees que podemos colaborar para que tu proyecto crezca, puedes contactarme a través de este formulario.

Teléfono

+34 636 510 874

E-mail

xavi@degustoarte.com

Sígueme en mis redes

Puede leer nuestra Política de Privacidad primero, si así lo desea.