Cafeterías ¡nueva generación!

La supercalidad llega a la ciudad, eso incluye las cafeterías y al personal

¡Hola mis queridos amigos, fans del buen café! Hoy un post para aquellos que van por la ciudad rastreando esos locales con buena atención y servicio de calidad, que los hay. Estamos ante un maravilloso momento de revolución y crecimiento en el mundo gastronómico, y hay que aprovechar la tendencia para salir y disfrutar de esos cambios.

De dónde venimos y hacia dónde vamos

Durante mucho tiempo, en lo que a establecimientos gastronómicos medios se refiere, aquí nos acostumbramos a la cultura de bar, dónde reunirnos con amigos a tomar una café, unas cervezas, disfrutar de las terrazas, charlar. Era todo lo que conocíamos, y nos sigue gustando, forma parte de nuestra identidad, nos hace la vida más agradable. Y eran hasta ahora los camareros que llevaban esos bares, los que nos ponían el “cafelín” solicitado, correcto, habitual y conocido, donde lo máximo que nos ofrecían era su servicio cordial y por supuesto recordar cómo nos gusta más: corto, largo, poca leche, natural… y hasta ahí. A veces se sumaba un croissant, un bocadillo o un bikini, pero aquí no hay aún ese concepto de especialización, el café es un producto más de su carta. Son los locales para clientes de paso, un chute de cafeína rápido y ya está.

Pero… ¿y si hubiera algo distinto?

Señoras y señores, han llegado a la ciudad -y lo hacen para quedarse-, las cafeterías de especialidad. Espacios nuevos, elegantes y llenos de estímulos para nuestros sentidos, que tranforman aquel momento cotidiano que comentábamos más arriba, en una experiencia aumentada y global. Donde en vez de a ese señor “bar hero” de toda la vida, nos encontramos la figura del barista, una persona culta y con preparación, dedicada exclusicamente a la máquina de café. Encargado de descubrirnos los detalles de ese café, de dónde viene, sus características, su extracción, sus secretos.

¿En qué se empieza a notar?

-En los nuevos locales:

Primero estarían las que ya se conocen como cafeterías de segunda generación, aquellas dirigidas a un público que busca un espacio más social. Estas franquicias crean un concepto en torno al café: cappuccinos, tartas, el tipo de decoración. Aquí se empieza a trabajar mejor la leche, se añaden siropes, se apuesta por mejores granos.
La revolución de estas cafeterías es que todo sea especial: un pan artesano para el desayuno, mermeladas caseras, repostería casera, el concepto pasa por mejorar los desayunos y meriendas, con un café rico acompañado de productos ricos.
Aparece la CALIDAD en mayúsculas, cambiamos lo cutre por lo bello, las caras largas por sonrisas, lo industrial por lo artesanal, en difinitiva: un mundo mejor.

-En la materias primas:

A continuación aparecen las cafeterías de tercera generación. Son templos del café en los que el producto es lo primordial. Es una cafetería para aficionados. El café se trata como una fruta, un producto de temporada. Se seleccionan orígenes, se buscan sabores, procedencias, saber cuándo se ha recolectado, las condiciones de la finca de cultivo. El café que se sirve es más afrutado, se ofrecen diferentes posibilidades, se organizan catas.
Como clientes no queremos perdernos en la homogeneidad de lo masivo, queremos exclusividad, que nos hagan sentir especiales, mimo. Y estas cafeterías apuestan por el producto, por investigar y por aumentar su conocimiento y respeto por el café. Pero además tratan de educar e informar al consumidor.

-En la decoración:

La estética conocida de “bar de toda la vida”, está dando cada vez más paso a espacios únicos, diáfanos y muy cuidados. Con áreas multidisciplinares donde podremos aprender más sobre café, coger un libro de los estantes y disfrutarlo, dejar a nuestros hijos en una parte especial y con una persona dedicada a ellos, con grandes mesas comunes donde conectar al mismo tiempo con el de la silla de al lado, y alguien al otro lado del planeta. Coexistiendo con turistas y residentes unidos por algo en común: la busqueda de un momento de felicidad y de paz.

-En el trato:

Junto a este nuevo concepto de cafetería, aparece otro de los valores añadidos de este tipo de locales: la formación del personal. Aquí el café lo sirve un experto, un barista que sigue unos protocolos de trabajo para asegurarse de sacar el máximo rendimiento a ese producto y esa experiencia.
Tanto estos apasionados del café, como los camareros del siglo XXI, irradiarán amabilidad, trabajarán con alegría y atenderán excelentemente a la gente porque habrán conectado con valores como la pasión, la generosidad, el compromiso y la búsqueda de una superación, a través de su trabajo.
A partir de aquí, la figura del camarero y el barista, no sólo trabaja por un servicio de calidad, se vuelve la presencia agradable y demandada de la que todos querrán disfrutar. Más que un agente de atención al público, es un “cumplidor de expectativas”, un “generador de valor”, un experto en transmutar las pesadas mañanas de los lunes, en pequeños momentos de felicidad.
Esta mejora se verá traducida en un servicio que magnetizará a todos los perfiles de clientes, porque después de todo, ¿a quién no le gusta que le sonrían, lo miren a los ojos y lo traten como un amigo al que desean volver a ver?

¿Y es positivo para el bar de barrio de toda la vida?

Si, si y si. Toda esta tendencia de cambio y adaptación, puede coexistir perfectamente con el paradigma tradicional. Y los bares de toda la vida que quieran seguir siéndolo, acabarán transformándose en lugares de culto; donde hunters, influencers y turistas de la nueva generación se den cita para hacer fotos y comentar sobre estos sitios que serán considerados auténticos tesoros. No olvidemos que toda tendencia nueva, genera naturalmente unos anticuerpos. Este mundo de la gastronomía es tan inmenso, que ofrece generosamente sitio para todos.

¿Cuál es tu lado de la barra?

¿Entonces, cómo es el tema? ¿Esta oferta reformulada aparece porque la demanda está demostrando cada vez más curiosidad y hambre de conocimietno, o será la nueva generación de baristas cuyo entusiasmo les empuja a transmitir su pasión a la clientela?
Quizá sea que ambos hemos estado recorriendo caminos diferentes, como en un largo viaje, para coger experiencias. Y ahora nos vamos a reunir para compartirlas en un lugar común, uno que necesitaba ser creado precisamente para que nos pudiéramos encontrar. Este nuevo espacio será este tipo de cafetería. ¿Quedamos?

Un abrazo y hasta otro artículo cafetero.

Xavi Iglesias

La sala la hacemos todos, y todos hacemos de cliente

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