Café y comercio justo (segunda parte)

Lo prometido es deuda. Emociónate con el desenlace de la historia que empezamos a descubrir la semana pasada: …Al siguiente año Jeff visitó a su hermana en Etiopía. Viajando a través de las montañas, ella sugirió comprar un poco de café verde que un granjero estaba vendiendo a un lado del camino, y así aprender cómo se tuesta. Y esa fue la chispa, para un fanático del café como Jeff, estaba claro por donde debía continuar. Todos estos puntos convergerían un par de años después, trabajando para una conferencia de solidaridad colaborativa en la Havanna. El mensaje una vez más estaba bien claro: “_No queremos caridad, solo precios justos para nuestros productos de calidad!”

¿Qué se podía hacer? Jeff inmediatamente pensó en el café, y en su amigo Sean. Juntos volaron a Chiapas, Mexico, y hacia lo que iba a ser la aventura de sus vidas. Aterrizaron en el pueblo, y en el medio de una guerra civil. La pelea estaba relacionada con el café, y con el control del negocio. Los pequeños productores locales sufren la explotación de los intermediarios. Cuando los granjeros empezaron a organizarse en cooperativas para transportar y exportar ellos mismos su café, independizándose así, encendieron la venganza de los que ellos conocen como “los coyotes”. Jeff y Sean, siendo testigos del conflicto de primera mano, fueron a visitar a los granjeros arriba en las montañas. Ellos están orgullosos de sus pequeños huertos orgánicos, a los que llaman “jardines”, y de lo que sus cooperativas han conseguido para sus familias y la comunidad. Dijeron que era la primera vez que tenían esperanza acerca de un futuro mejor, y que estaban dispuestos a defender esos avances con sus vidas.

Jeff volvió a casa convencido, y decidido a involucrar a los demás. Pero para comprar café directamente de la cooperativa de Chiapas, tendrían que comprar un contenedor entero de café, 17 toneladas. Jeff estaba entusiasmado, y convenció a Debra (a pesar de estar asustada de muerte) de seguir adelante, poniendo su casa como garantía al préstamo para adquirir su primer cargamento de café. Luego formaron una cooperativa con Sean, Ria, David y Jane. Juntos crearon la primera marca aportando diseño, ideas, e incluso hermosos mosaicos de inspiración mexicana. Todo concluyó en cantidad de energía y entusiasmo para crear “Just us” y milagrosamente se catapultó. Tenían que lograrlo, por los mexicanos, por el planeta, y para que los Moores no perdieran su casa. Crecieron rápidamente, aunque en ningún momento fue fácil. ¿Habría sido mejor si hubieran investigado más los riesgos antes de empezar? Probablemente no habrían empezado. Pero lo hicieron. Como decíamos al comienzo del artículo, sí que hay señales de un mundo mejor.

“ No hay duda de que un pequeño grupo de ciudadanos atentos y comprometidos puede cambiar el mundo. de hecho, es lo unico que lo hace cambiar.” Margaret Mead

 

Fuente: Justuscofee.com

Imagen: Photopin

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