Café y comercio justo (primera parte)

A pesar del aparente caos y abundancia de malas noticias que nos invaden, es innegable que el mundo esta empezando a dar señales de cambio y mejoras en muchas areas. Y la industria del café también tiene su participación en ello. Después de todo, el café es un producto que viene de la tierra que nos cobija a todos, y es recogido con cariño por incontables manos humanas que conocen bien el sacrificio. Casi nunca pensamos en el arduo proceso que transita el café hasta que llega a nuestra taza, o cómo son las vidas de las personas involucradas. Y esta es la tarea loable de nuestros amigos canadienses de “Just us”, la cooperativa de tostadores de café que un día decidió romper las reglas e intentar cambiar la historia. Veamos como se gestó este desafío:

Alla por 1992, un grupo de amigos con una humilde experiencia en negocios o recursos ligados al café, decidió unirse porque de verdad creyeron poder dar su granito de arena en justicia social. Querían seguir fieles a sus convicciones de ser consecuentes con los standards de cooperativas de comercio justo en el tercer mundo. Valores como: democrático, bien común, responsable con el medioambiente, transparente, responsable con los miembros. Una vez en ello, y a pesar de los riesgos, crecieron fenomenalmente y abordaron nuevas oportunidades. Pronto se dieron cuenta de que el “comercio justo” en latinoamerica era desesperadamente necesitado por las familias locales y los granjeros, y así fue como estos inmediatamente se involucraron en el movimiento de comida local y orgánica.
La idea surgió de una verdadera pasión por la justicia social en latinoamérica. Quizás podrían dar a los granjeros un precio justo por su café de calidad y algún control sobre su propio destino. Una idea simple, pero con mucho sentido, y que funciona si haces las cosas bien.

Justo en 1992, mientras los que están de un lado del atlántico celebraban los “500 años del descubrimiento de América”, los del lado latino y sobre todo en el Caribe tenían su celebración alternativa: “500 años de resistencia al colonialismo”. Viendo esta realidad, los canadienses Jeff y Debra se hicieron pasar por fotoperiodistas en una conferencia de prensa de Rigoberta Menchu, justo antes de recibir el premio Nobel de la Paz; y Jean-Bertrand Aristide, presidente de Haiti. Aristide dio una charla movilizante sobre como todos deberíamos poder sentarnos al banquete de la vida, sin que una gran parte tenga que conformarse en el suelo recogiendo las migajas. Simple, pero inspirador. No os perdáis como continúa esta historia…!!!

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