Autodisciplina versus postergación

Hola de nuevo amigos. En el artículo anterior vimos algunos trucos que a mí me funcionan para desarrollar la autodisciplina y dominar el dolor de cabeza que a todos nos representa el temido síndrome de postergar sin parar. Hoy os propongo ir un poquito más profundo. Puede llegar a ser muy potente ir en busca de la causa de esta conducta de la postergación.

“¿Para qué hacer algo hoy que puedes dejar para mañana?”

Es curioso cómo nos repetimos los incontables “tengo que” –aunque se sientan como latigazos- mientras lo postergamos todo con las excusas más inverosímiles (te sonará lo de levantarse del ordenador porque de golpe recuerdas que tenías que poner una lavadora) y al mismo tiempo sintiéndonos fatal por no avanzar. Ya está bien.

Tanto si se trata del trabajo (más aun los que trabajan desde casa), el estudio (sobre todo la versión on-line), como para el deporte (especialmente cuando el gym es virtual), la autodisciplina es una cualidad que en estos tiempos se hace verdaderamente imprescindible.

Tirando del hilo

¿Qué hay detrás de procastinar? Pues auto sabotearse, miedo al éxito, creencias limitantes de todo tipo, no querer salir de la zona de confort, miedo al cambio, en definitiva, la emoción que está detrás de todo esto no es más que la del miedo.

Como ejercicio vamos a coger lápiz y papel, y vamos a confeccionar cada uno su “lista personal de miedos”. A continuación, algunas ideas de listados de miedos que te pueden ayudar (encuentra el tuyo y desmóntalo, ¡sin piedad!)

Muchos tan frecuentes como miedo al ridículo, a decepcionar, al fracaso, a la crítica, a equivocarse, a no ser queridos, a la incertidumbre, al conflicto, a ser diferente… y la lista podría seguir y seguir.

Todos esos miedos son normales, pero has de tener en cuenta que también quieren algo bueno para ti (lo que se conoce como intención positiva). ¿Por qué puede verse “bueno” tener miedo? Protección, el miedo es útil para evitar que caigas por un barranco, por ejemplo, te ayuda a sobrevivir.

Miedo incluso a ser feliz

Pero también se puede tener un miedo irracional (oculto, por supuesto) a cosas que con la boca gritamos que deseamos con todo nuestro ser. ¿Cómo es posible? Ahora vas a ver, más ejemplos:

Miedo a la libertad, a ser independiente, a las expectativas, a la responsabilidad, al cambio, a conocer mi verdadero valor, a destacar, a ser auténtico, a tener éxito. Da igual lo que le cuentes al mundo, si en tu inconsciente hay un programa contrario, irremediablemente te auto boicotearás.

Te preguntarás ¡¿por qué alguien podría tener un miedo oculto a cosas que, en principio, son súper positivas?! Cómo decíamos, quizá te sirva aprender a ver al miedo como algo bueno, como una emoción que se nos presenta para avisarnos algo o para protegernos. Por ejemplo, qué pasa si de pequeño aprendiste que tener éxito y hacer dinero era despreciable porque en casa había la creencia de que solo se conseguía por vías deshonestas. Entonces tu inconsciente rechazará el éxito para que puedas así seguir teniendo la aprobación y el cariño de tu familia.

Zambúllete en tu interior

Tal cual como os enseñamos en los talleres de liderazgo del Método S.E.N.T.I.R, así hemos de ir sondeando hasta dar con la causa, cuál es la creencia limitante que se interpone entre yo y mi éxito, entre yo y mi felicidad, cuál es la barrera mental. Una vez pillada la cambiaremos por una que nos interese más, por ejemplo:

“Yo hago la diferencia. Mi éxito viene de producir valor para mis clientes, para mi familia y para mí”. Este tipo de fe es una fuente tremenda de poder e iniciativa.

Tal como la luz de una sola cerilla es capaz de iluminar una habitación oscura, la luz de la consciencia puede iluminarte el camino hacia tu éxito. Recuerda, no puedes dominar algo que no ves, y mientras no lo ves, te domina él a ti. Pero el miedo siempre desaparece con el conocimiento.

¡A por todas! Y hasta otro post amigos.

Xavi Iglesias

La sala la hacemos todos y todos hacemos de cliente

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